Identidad verbal

Gestionar la identidad verbal de una marca consiste en analizar, planear, modelar y controlar todo lo que dice y escribe de modo estratégico.

La identidad corporativa no es solo identidad visual, porque las marcas se construyen con imágenes y palabras. Hay que gestionar la identidad verbal, y eso es mucho más que poner nombres y crear eslóganes.

Cada palabra modifica el perfil y el posicionamiento de una marca

El discurso verbal (todas las palabras que emite una organización) influye en variables tan relevantes como la notoriedad, la simpatía, la motivación, la reputación y la confianza. Y, a través de ellas, en la cuenta de resultados.

Ya no basta que una organización piense lo que hace. Ni siquiera basta que haga lo que dice. Tiene que decir lo que piensa y pensar lo que dice. Y eso atañe a todos los integrantes de su equipo, a todos los mensajes, a todos los canales y a todos los modos de comunicación: externa e interna, corporativa y comercial, relacional y transaccional. Porque la marca es un interlocutor social.

La mitad del contenido de Internet es verbal 

Vivimos en un entorno de comunicación abierto, pluridireccional, dialógico, de tiempo líquido y memoria perenne. La gestión de marca se abre a lo relacional y lo experiencial. Y en ese contexto no podemos olvidar el valor nuclear de las palabras, que sustentan las relaciones y hacen de la experiencia algo que se puede comunicar y compartir.

Por eso la gestión profesional de la identidad verbal no es una opción, sino una necesidad estratégica.

Para mejorar la comunicación hay que gestionar la identidad verbal 

La gestión de la identidad verbal sirve para alcanzar metas. Y las metas se alcanzan con una voz característica, relevante, pertinente, coherente, atractiva, fidedigna y capaz de generar engagement.


Noosferic aplica metodología propia para asesorar a sus clientes en materia de identidad verbal. Hay tres formatos de actuación básicos:


1.
Arquitectura verbal 
Abarca todos los servicios necesarios para poner en marcha la creación de una marca:
  • idear su nombre, su tagline y su lema;
  • escribir su relato fundacional; 
  • definir y planear desde cero su discurso y su tono de voz;
  • verbalizar su posicionamiento;
  • crear el Brand Voice Book, equivalente del Manual de Identidad Visual en el ámbito de las palabras.

2. 
Auditoría verbal

Es un proceso de investigación y análisis para aportar información estratégica, que puede aplicarse ocasionalmente o como sistema de monitorización continua:
  • análisis de los mensajes de una marca existente para determinar los enunciados recurrentes de su discurso, las características de su tono de voz y, a través de ellos, su perfil verbal;
  • evaluación de la coherencia entre el perfil verbal y los dos marcos directrices de la organización como ente hablante: su cultura y sus estrategias de marketing y comunicación;
  • investigación de la interpretación de los mensajes por parte de los interlocutores (dotación de sentido) y de cómo influyen discurso y tono en la percepción de la marca.
 
3. 
Monitorización verbal
 
Las palabras son seres vivos. Por eso es necesario reorientar periódicamente el perfil verbal de una marca:
  • acompasar los rasgos definitorios y las reglas generales del discurso y el tono de voz con los objetivos de la marca y con las líneas maestras corporativas;
  • actualizar el Brand Voice Boook.